"Los ojos de Dios son dos, uno para ver las cosas como deberían ser, y otro para ver las cosas como son en realidad. Domina el equilibrio entre ambos y veras a través de los ojos de Dios"
El Espejo de Piedra En la antigua tradición egipcia, los ojos grabados en la piedra no eran meros adornos; eran portales. La imagen que acompaña este texto nos muestra dos ojos, vigilantes y eternos. A menudo, en el esoterismo, caemos en el error de buscar una "verdad única", pero la sabiduría hermética nos enseña que la divinidad no es singular, sino una síntesis de opuestos. Como reza la máxima: "Los ojos de Dios son dos, uno para ver las cosas como deberían ser, y otro para ver las cosas como son en realidad".
El Ojo Solar: La Arquitectura de lo "Que Debería Ser" El primer ojo es el visionario. Es la mirada solar (Ra) que proyecta luz sobre la materia. Ver las cosas "como deberían ser" no es una fantasía ingenua; es la capacidad de percibir el Arquetipo, la semilla divina dentro de cada situación y persona. Es la visión del alquimista que mira el plomo y ve el oro latente. Sin este ojo, caemos en el cinismo y la desesperanza, atrapados en un mundo sin propósito ni dirección. Este ojo nos da la ética, la aspiración y la fe en la evolución del espíritu.
El Ojo Lunar: La Crudeza de lo "Que Es" El segundo ojo es el testigo. Es la mirada lunar (Thoth) que observa la oscuridad sin juzgarla. Ver las cosas "como son en realidad" requiere un coraje inmenso. Implica aceptar la sombra, el dolor, la corrupción y las limitaciones del plano físico sin maquillarlas. Sin este ojo, nos perdemos en el delirio espiritual, en un positivismo tóxico que ignora el sufrimiento y niega la experiencia humana. Este ojo nos da el anclaje, la verdad cruda y la aceptación radical.
La Síntesis: La Mirada de Dios El verdadero trabajo del iniciado no es elegir uno sobre el otro, sino sostener la tensión entre ambos. "Domina el equilibrio entre ambos y verás a través de los ojos de Dios".
¿Qué significa esto en la práctica? Significa caminar por el mundo viendo la suciedad del camino (Realidad) sin olvidar el destino sagrado al que nos dirigimos (Ideal). Significa amar a alguien reconociendo sus defectos actuales, mientras sostenemos el espacio para su mayor potencial.
Ver a través de los ojos de Dios es vivir en la paradoja: estar plenamente en la Tierra y plenamente en el Cielo al mismo tiempo. Es entender que la realidad presente es solo la materia prima con la que el ideal debe trabajar. Cuando logramos que ambos ojos enfoquen al unísono, dejamos de juzgar el mundo y empezamos a transformarlo.
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✨ investigación hecha por 🀢🀣🀦🀤
🧶 Referencias:
📷 A ADEAH, la història no s’explica... es viu.